L’Escola d’Hosteleria de l’Institut Olivar Gran de Figueres colabora con el programa Erasmus+ 🇪🇺
Alumnos del liceo hotelero de la isla de La Reunión 🇷🇪 realizan prácticas en establecimientos de referencia como el Motel Empordà y el Molí de l’Escala.
Sònia Fuentes
Figueres 27 NOV 2025
Dieciocho estudiantes de formación profesional del ámbito de la hostelería, cocina y servicios del Lycée Hôtelier Christian Antou de la Isla de La Reunión realizan durante el mes de noviembre una estancia de prácticas en el Alt Empordà, en el marco del programa Erasmus+. La experiencia se lleva a cabo en establecimientos de referencia —como los restaurantes El Motel, el Molí de l’Escala, Txots o el Hotel Pirineos de Figueres, entre otros— y cuenta con la colaboración de la Escuela de Hostelería del Instituto Olivar Gran de Figueres, donde se imparten los ciclos formativos.
Red activa de estancias internacionales
Según Raquel Fernández, coordinadora de movilidad del centro, este intercambio favorece el conocimiento mutuo y forma parte de una red activa de estancias internacionales: “Trabajamos con este centro desde hace tres cursos, y también hemos enviado alumnado y profesorado nuestro a la Isla de La Reunión. Es un enriquecimiento para todos. El primer intercambio, realizado en el curso 2021-22, fue una experiencia muy beneficiosa”, comenta.
Imagen de grupo de los alumnos de la Isla de La Reunión y del centro de Figueres con algunos profesores. / EMPORDÀ
La Isla de La Reunión, una isla francesa situada en el océano Índico, pero integrada en la Unión Europea, respondió a nuestro interés cuando “quisimos buscar socios que ofrecieran formaciones similares. Primero hicimos una investigación para conocer mejor el contexto y su formación”, explica.
La isla tiene una lengua propia, el criollo, además del francés. Su cocina, de raíces francesas, está fuertemente influenciada por su cultura. Sin embargo, la oferta de productos locales es limitada, y el resto de suministros debe importarse. Por este motivo, el contacto con la cocina catalana, que se basa en productos de proximidad, les resulta especialmente interesante.
Visitas por la comarca
Además de las prácticas profesionales, los alumnos realizan visitas a empresas como Mas Mercè, Celler Oliveda y el Castillo de Peralada. También participan en talleres, como el de samosas, un producto típico suyo que han cocinado junto con el alumnado local. Aprovechando los días festivos, también han visitado espacios emblemáticos como el Museo Dalí y otros lugares de la comarca, con el objetivo de conocer la cultura y la gastronomía empordanesas. “Cada año recibimos alumnos diferentes, y deben adaptarse a nuestros horarios de las comidas, a una gastronomía distinta”. Estos 18 alumnos, durante su estancia, compran productos locales en el mercado, los cuales aprenden a cocinar directamente durante sus prácticas en los establecimientos.
El Molí de l’Escala también forma parte de la formación de los alumnos de la Isla de La Reunión / EMPORDÀ
Los estudiantes, con edades comprendidas entre los 16 y 17 años, cursan castellano, lo que facilita su adaptación. Además, el dominio del francés también les es de ayuda. Aparte de las prácticas en el Alt Empordà, también se han llevado a cabo movilidades en sentido inverso, con alumnado y profesorado empordanés visitando La Reunión. “Es una colaboración muy enriquecedora. Este curso, enviaremos a dos profesores a principios de año para mantener el vínculo y preparar la posibilidad de que algún grupo nuestro haga una estancia en el futuro. Años anteriores, nuestros alumnos realizaron prácticas en hoteles de lujo de la isla”.
Taller de samosas, plato típico de la región, con los dos grupos de alumnos / EMPORDÀ
Actualmente, los cambios curriculares han dejado fuera del plan de estudios el francés como lengua extranjera en el instituto de Figueres, lo que dificulta la movilidad de los estudiantes empordaneses hacia países francófonos. Aun así, Fernández defiende la continuidad de nuevas formas de colaboración: “El objetivo es que el alumnado aprenda a salir al mundo, conocer otras culturas e idiomas, ver cómo se trabaja fuera y ganar autonomía personal y profesional”.
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Movilidad: 150 a 300 alumnos por curso
Los ciclos formativos que participan en el programa Erasmus+ incluyen cocina y gastronomía, servicios en restauración, panadería, pastelería y confitería, así como alumnos de dirección de cocina. Igualmente, el centro intenta que cada año salga alumnado a realizar prácticas en el extranjero. “Este curso, tenemos grupos que van a Italia, Bélgica y Noruega. Todo está subvencionado por la Unión Europea”, explica. El centro gestiona la movilidad de entre 150 y 300 alumnos por curso. “El programa Erasmus funciona de manera diferente según el nivel: bachillerato, ciclos formativos y ciclos superiores, pero tenemos la suerte de poder subvencionar todas las líneas hasta 2027. Nos vamos enriqueciendo y haciendo nuevos contactos. Somos un equipo inquieto”, concluye.
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